Pedirlo de palabra da apuro
Y aunque te digan que sí, para cuando llegan al coche ya se les ha olvidado. De cada diez promesas, te acaba llegando una.
Almería vive del cliente que llega buscando en el móvil. Si no sales arriba en el mapa, no existes para él.
Te llega por mensajería en unas 72 horas, configurada con tu ficha y lista para usar. El mismo WhatsApp de siempre para cualquier duda, y si hace falta nos acercamos desde Murcia.
Funciona en cualquier sitio donde entre gente y salga contenta. Estos son los que más nos escriben por aquí.
No es que no quieran dejarte reseña. Es que nadie se la ha puesto fácil en el único momento en el que la habrían dejado: justo antes de salir por la puerta.
Y aunque te digan que sí, para cuando llegan al coche ya se les ha olvidado. De cada diez promesas, te acaba llegando una.
Abrir la cámara, enfocar, esperar a que cargue, buscar el botón. Cada paso de más es una excusa para dejarlo a medias.
El de la esquina suma reseñas cada semana. Google no coloca arriba al mejor: coloca al que más gente recomienda.
Ni instalar, ni registrarse, ni dar datos. Funciona con prácticamente cualquier móvil de los últimos diez años, y si alguno se resiste, lleva el QR impreso al lado.
Dejas la tarjeta en la barra, en el mostrador o junto a la caja. El cliente apoya el móvil encima. Ya está.
Tu ficha de Google se abre sola, directa en la pantalla de escribir la reseña. Sin buscarte, sin instalar nada.
Cada reseña nueva te empuja hacia arriba en el mapa. Y arriba es donde la gente entra, llama y reserva.
Pulsa el botón y míralo. En la barra de tu bar pasa lo mismo y dura lo mismo: el tiempo que tarda en dejar el móvil encima y levantarlo.
Sin instalar nada. Ni app, ni cuenta, ni registro. El móvil ya sabe leerla.
Sin salir de Google. Se abre tu ficha real, en la pantalla de escribir la reseña.
Sin que tengas que insistir. La placa pide por ti, y no se cansa de hacerlo.
21:40
Jueves, 12 de junio
María G.
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Reseña publicada
Tres segundos de su tiempo. Una posición menos entre tú y el primer puesto.
Simulación. La placa abre tu ficha real de Google. El QR de arriba también funciona.
Pon tus números y los del negocio que tienes justo delante en Google Maps. Te decimos cuántas reseñas te faltan para adelantarle y cuánto tardarías en conseguirlas.
Te faltan
119
reseñas para adelantarle
Las conseguirías en 6 semanas
Ya vas por delante
Buena noticia. La mala es que la primera posición no se hereda: se mantiene. En cuanto dejas de sumar reseñas, el de detrás te come. Una tarjeta en el mostrador es el seguro más barato que hay.
Es una estimación, no una promesa. Google pondera muchos más factores —cercanía, categoría, fotos, actividad de la ficha—, pero el número de reseñas y la nota son de los pocos que están en tu mano.
Te llega configurada con tu ficha de Google. La sacas de la caja, le quitas el papel del adhesivo, la pegas en el mostrador y ya está trabajando. Sin instalar nada, sin darla de alta en ningún sitio y sin que tengas que mandarnos un logo.
Déjanos tu reseña
120 × 120 mm de PVC con adhesivo 3M. Se pega en el mostrador o el escaparate y ahí se queda: no se pierde ni acaba en un cajón.
Tamaño de tarjeta de crédito, para dejar en la barra o entregar en mano con la cuenta.
Con peana. Se queda de pie junto a la caja o en cada mesa, a la altura de los ojos.
Cada camarero o peluquero lleva el suyo. La reseña se pide en la mesa, no en la puerta.
Si te queda alguna duda, escríbenos y te la resolvemos sin venderte nada.
Preguntar por WhatsAppSí. Todos los iPhone desde el XR y el XS leen NFC solos: basta con acercar la parte de arriba del móvil a la placa con la pantalla encendida y sale un aviso. En los iPhone 7 y 8 hay que hacerlo desde el centro de control. Y si un móvil se resiste, el QR va impreso en el mismo frontal y lleva exactamente al mismo sitio.
También. Prácticamente cualquier Android con NFC activado, que son casi todos los fabricados desde 2015. En Android la antena suele estar en la parte de atrás, así que se apoya el móvil del revés.
No. Ni tú ni él. El lector de NFC ya viene de serie en el móvil, igual que la cámara. No hay app, ni cuenta, ni registro, ni permisos que aceptar.
No. La tarjeta se paga una vez y es tuya. No hay suscripción, ni renovación, ni nada que caduque. Tampoco lleva pila: la energía se la da el propio móvil al acercarse.
Sí. Es reprogramable tantas veces como quieras. Si cambias de local, abres otro negocio o quieres que lleve a otro sitio, se reescribe en un minuto y sigue sirviendo.
Sí, usándolo como se debe. Google permite que pidas reseñas a tus clientes. Lo que prohíbe expresamente es incentivarlas —descuentos, sorteos o un café gratis a cambio de una reseña— y filtrar a quien va a poner mala nota para que solo lleguen las buenas. Nosotros no hacemos ninguna de las dos cosas: la tarjeta abre tu ficha real y ahí el cliente escribe lo que le dé la gana. Si alguien te vende un sistema que "bloquea las reseñas negativas", lo que te está vendiendo es una sanción con retraso.
Pasará, y no es el fin del mundo. Una ficha con doscientas reseñas y un 4,7 transmite más confianza que una con doce y un 5,0 clavado, que parece cosa de la familia. Lo que hace daño de verdad es una mala reseña cuando solo tienes cinco. Cuantas más reales acumules, menos pesa cada una.
En Murcia y alrededores te la llevamos en mano, normalmente en 24 o 48 horas, y te la dejamos probada. Al resto del sureste va por mensajería, unas 72 horas.
Cada local lleva sus tarjetas apuntando a su propia ficha de Google. Se configuran por separado y llegan etiquetadas para que no se mezclen.
Depende de cuántas necesites y de qué formatos (tarjeta, display, llavero o placa). Escríbenos por WhatsApp con el nombre de tu negocio y te pasamos el presupuesto en el mismo día, sin compromiso y sin que te llame nadie luego insistiendo.
Miramos tu ficha de Google, vemos quién tienes por delante en tu zona y te contamos qué harías falta para adelantarle. Gratis y sin compromiso: si te sirve, hablamos de tarjetas; y si no, te quedas con el diagnóstico igual.